E stando rodeados de tanta mediocridad, tanta despreocupación y conformismo, la Ilusión y las Expectativas son un antídoto contra la existencia media. Lejos de no tener efectos secundarios, dicho antídoto se convierte inconsciente y, hasta el momento permanentemente y sin alternativa ni cambio, en una droga muy adictiva. Es, además, inagotable y de fácil administración, aunque en este caso, no estoy muy segura de querer desintoxicarme. El motivo es el siguiente: además de la dificultad (que quedaría relegada a un segundo plano), la encuentro necesaria y placentera, y su ausencia resultaría cegadora y en cierto modo, suicida. Todos los excesos son malos y, en virtud o en desgracia, soy una persona tendente a exigir de cada momento una perfección en ocasiones imposible. Perfección que tiene como base la posibilidad de serlo, no una existencia utópica. Como remedio, y tras mantener una conversación analítica con cierta persona a la que admiro; imploro a quien s...
Esta es la expresión que todos usamos para esclarecer una verdad que nunca ha existido porque nunca la hemos conocido.