N os infunden el miedo relacionándolo con el pánico y la ficción, y resulta que a quienes realmente tenemos miedo es a nosotros mismos. Hipócrita forma de vida entonces. De cara a lo ajeno, se tiende a dar la espalda a lo propio, y de cara a lo propio, se tiende a cerrar los ojos aún yendo de frente. Gafas graduadas regalaría si pudiera. Mi vista es de lince, por desgracia, desde hace tiempo. No hay nada que más me duela que sentirme tan cerca. El conocerse a si mismo trae consigo completud, bienestar, tranquilidad, seguridad... pero esa sapiencia es un monstruo que llegado cierto punto ya no te poporciona comida, sino extorsión para comer. Se está comiendo mi cerebro y dice que está jugoso. " ¡Qué desilusión!"
Esta es la expresión que todos usamos para esclarecer una verdad que nunca ha existido porque nunca la hemos conocido.